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CUANDO EL PASADO NOS ALCANZA POR VÍCTOR OROZCO

La candidatura de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos va y viene. Ora queda descartada, ora se coloca en la antesala de la Casa Blanca. A unos días de las elecciones, las encuestas apuntan a un empate entre la otrora inalcanzable Hillary Clinton y el empresario neoyorquino. Hasta hoy, la moneda se encuentra en el aire.

Gane o pierda Trump, quedará el inusitado despliegue de una ola de xenofobia, especialmente anti mexicana entre millones y millones de norteamericanos. El odio contra los migrantes alcanza por supuesto a quienes viven en suelo de Estados Unidos desde hace varias generaciones. Cómo sucedió contra los japoneses durante la segunda guerra, cuando vecinos por cincuenta o cien años, fueron hostigados y confinados en campos de concentración. Los efectos de la actual irrupción masiva de odio, perdurarán. Y no hablamos de cientos de miles de japoneses, sino de decenas  de millones de hispanos, como se les llama en EEUU a los de habla castellana o descendientes de éstos. Pero, sobre todo hablamos de la nación mexicana, de nuevo convertida en el “enemigo”, remitente de asesinos, secuestradores y violadores.

En la explicación de las circunstancias presentes, no debemos olvidar que México ha sido un sostenido y perenne referente para el gobierno y la sociedad norteamericanos. Los mexicanos siempre hemos estado en la historia de los Estados Unidos: antes de llamarnos así, durante el imperio español y luego, con gran intensidad desde la independencia. En esta incesante presencia, destaco lo ocurrido durante el período de la revolución mexicana, en las vísperas de la I Guerra Mundial, o de la llamada “paz armada”. Parecería que este hito en las relaciones y confrontaciones mexico-norteamericanas es demasiado remoto para ayudarnos en la reflexión sobre los días que corren. Sin embargo, en la escala de vida de las naciones, un siglo equivale a un año de la efímera existencia personal. No estamos pues tan lejanos.
Por lo menos una década antes de la guerra europea, para Estados Unidos era indispensable construir una doctrina militar propia de un gran ejército, similar a los de sus pares europeos. Los estrategas sabían también de la escasa preparación de sus fuerzas armadas, que habían pasado de más de un millón de hombres en las filas unionistas al final de la guerra de secesión, a menos de cien mil en los inicios del siglo XX. México, se ofreció entonces, como lo que había sido siempre para los Estados Unidos: un territorio a conquistar, un enemigo a vencer, un campo de fogueo. Y se diseñaron agendas en las tres vertientes: ya para anexarse al país completo, ya para derrotarlo y someterlo  o, finalmente, al menos servirse del mismo para aplicar las teorías y tácticas surgidas en sus academias y colegios militares. Los pretextos y provocaciones nunca fueron problema para comenzar las hostilidades, uno baladí, sirvió para ocupar Veracruz en abril de 1914, aprovechando la guerra civil. Con el gobierno de Huerta acorralado por los ejércitos constitucionalistas y las guerrillas zapatistas, las posibilidades de una resistencia eran escasas. Luego, tuvieron una coartada mayor, proporcionada por el asalto de una partida de villistas al pueblo de Columbus, en marzo de 1916. El proyecto  del Plan Green, cuyo objetivo era la anexión, (a la versión de 1846-48 se le llamó “all Mexico”) se quedó en los cajones, pero se alcanzaron otros propósitos. Tanto en Veracruz como en Chihuahua, el ejército y la armada norteamericanos obtuvieron enormes beneficios en el aprendizaje que luego pondrían en práctica en los campos y ciudades de Francia. La coordinación entre soldados de tierra y de la marina, el empleo de tropas motorizadas en gran escala, el uso de aviones en misiones bélicas, las reacciones de la población civil. Asimiladas todas estas experiencias en el campo real, el general John J. Pershing, jefe de la expedición punitiva, pasó a comandar al millón de soldados enviados a Europa.

Esto sucedió hace cien años. En los días que corren, Estados Unidos hace frente a distintos desafíos en el Medio Oriente y sobre todo a una posible confrontación con Rusia y con China. En 1914-16, creció entre sus cúpulas económicas y políticas, la idea de acabar para siempre con la vulnerabilidad del “bajo vientre” norteamericano como varios estrategas han considerado a nuestro país. Hoy, como entonces, en estos cenáculos del poder, las opiniones están divididas. Unos se inclinan a seguir considerando a México como un socio confiable y subordinado. Otros, a encadenarlo de una vez por todas al aparato militar norteamericano. Trump es de éstos y desde luego no está solo. La intervención del FBI a su favor en esta coyuntura electoral, lo revela con claridad. Si pueden, tratarán de tomar posesión de México, en un proceso tan veloz como sea factible. Armas, recursos e instrumentos de todo tipo no les faltan, incluyendo la provocación, en la cual los halcones norteamericanos han sido maestros. Pueden cortar el envío de divisas, provocar una devaluación catastrófica del peso, deportar a millones de residentes, alentar incursiones hostiles, etc., hasta dejar listo el horno para los bollos de una intervención armada.

¿Se antoja imposible y fantasioso este escenario?. Pues en 1916 bien pudo llevarse a término el plan anexionista. Se descartó, pero no para siempre. De cuando en cuando se revive aunque sean muy distintos los escenarios. Si nos atenemos a la pura lógica derivada de las condiciones imperantes en cada país, una guerra entre las dos naciones es inconcebible: cien millones de mexicanos, otros diez en territorio norteamericano, las economías imbricadas a tal punto que separarlas es como intentar cortar la unión entre siameses. Sin embargo, los rumbos de la historia a veces son gobernados por factores cuya influencia huye de lo racional o pronosticable. Algunos historiadores les llaman los “acontecimientos”. Una provocación, un estallido de ira masiva, un error en los mandos, la paranoia o los delirios de un líder. Pues bien, el posible arribo de Trump a la presidencia de Estados Unidos es un “acontecimiento”. Como lo fue en 1933 la llegada de Hitler al poder en Alemania.

Y bien, los estados que han diseñado una estrategia a largo plazo, sobre todo cuando han de compartir fronteras con imperios, deben considerar estas fuerzas cuya acción se deja sentir en el curso de muchas décadas, como son las dependencias económica y militar. Pero de igual manera, sus dirigentes deben estar listos para responder a los “acontecimientos”. Si no gana Trump, algo probable, México debe sacar las conclusiones adecuadas de sus designios y sobre todo del enorme impacto guardado por éstos en amplísimos sectores de la sociedad y del propio gobierno de los Estados Unidos. Los próximos años, deben ser de esfuerzos para preservar un suficiente margen de invulnerabilidad frente a las acciones norteamericanas en los diversos espacios. Esto lo puede hacer un gobierno con amplio apoyo popular y una inteligente conducción política. No hacerlo, equivale a entregarnos atados de pies y manos. Y si Trump gana, pues debe hacerse lo propio de todos modos,  en meses o semanas, sin gobierno popular y con una dirección bastante incapaz. ¿Podremos?.

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Opinión

Las “esperanzadoras” encuestas de Morena

Por Luis Javier Valero Flores

Justamente cuando la noticia principal, alrededor de las actividades de Morena, debería ser el lanzamiento de Andrés Manuel López Obrador como precandidato único a la presidencia de la república, en Chihuahua tal suceso no es lo noticioso.

No, para desgracia de simpatizantes y militantes de este partido, la noticia que acapara la atención -por lo menos en una buena parte del electorado interesado en las actividades políticas- es la cuasi designación del ex dirigente estatal del PAN, ex diputado federal y local de este partido y candidato de Movimiento Ciudadano al gobierno de Chihuahua en 2016, Cruz Pérez Cuéllar, como presunto candidato de la segunda fórmula al senado.

Es una soberana bofetada política a los militantes de Morena y a los no pocos electores de izquierda en Chihuahua.

En 2006, la entonces dirigencia del PRD en Chihuahua, afín a Los Chuchos (y a su dirigente, Jesús Ortega) postularon a Víctor Anchondo, quien apenas en 2004 había contendido con José Reyes Baeza por la candidatura priista al gobierno de Chihuahua, luego de haberse desempeñado como Secretario General de Gobierno y coordinador de los legisladores locales del PRI en el gobierno de Patricio Martínez.

No llegaba con las mejores credenciales para aparecer al lado de López Obrador, por entonces el incuestionado candidato presidencial de las izquierdas mexicanas.

La dirigencia estatal y la nacional de Morena repiten, con Pérez Cuéllar, la misma conducta de Los Chuchos frente a los sufridos simpatizantes y militantes del partido fundado por el tabasqueño.

Incapaces de aportar al escenario político del país la necesaria cultura democrática para transformar en ese sentido al país, los dirigentes de Morena, AMLO al frente, “inventaron” un peculiar modo de aplicar la “democracia partidaria”: La realización de encuestas por medio de un “equipo propio, dirigido por Andrés Manuel”, aseguran sus dirigentes y militantes más comprometidos.

No en pocas ocasiones tal falacia les ha deparado unas muy malas experiencias, la última, la efectuada en la Ciudad de México en la que, sin mostrar resultados, ni universo de la encuesta, ni métodos, ni nada, hicieron aparecer a Claudia Sheinbaum como ganadora de las preferencias electorales frente a Ricardo Monreal, lo que precipitó la casi salida del ex gobernador zacatecano de las filas de Morena.

Aún está pendiente su resolución.

Así, en Chihuahua, de la noche a la mañana hicieron aparecer a la maestra Bertha Caraveo y a Pérez Cuéllar a la cabeza de las preferencias electorales. El partido los designó, de inmediato, ¡Coordinadores Organizativos Estatales de Morena en Chihuahua!

¿Qué pensarán de esto la mayoría de los chihuahuenses que acudieron -y soportaron varias horas en el estadio Manuel L. Almanza hasta que se cumplió con el número de asistentes- e hicieron posible el registro de Morena tres años atrás?

Y el problema no lo constituye la maestra Caraveo. Sin duda que la participación de Pérez Cuéllar le acarrea desprestigio a Morena pues trae en sus alforjas un historial que, por lo menos, le debiera llevar a asumir un papel menos protagónico, si es cierto, como lo sostiene en público y en privado, que llegó a Morena a “aportar”.

¿Qué lleva a Morena a desestimar el elevado potencial de sus dirigentes y activistas para lanzarlos a los escenarios políticos de mayor envergadura y haber aparecido con candidaturas al senado que le aportaran a esa contienda lo nuevo que había traído este partido, es decir, la propuesta de algunos jóvenes dirigentes, preparados, e incansables activistas desde las primeras horas del lopezobradorismo?

Como dijeran los creyentes -y gritaba mi abuela cuando aspiraba a que no sucediera una desgracia- quiera Dios y no tenga que ver la postulación de Pérez Cuéllar con aquella visita a los viñedos de Jaime Galván del ahora cuasi candidato y el dirigente estatal de Morena, Martín Chaparro, promovida por el ex candidato a gobernador de Movimiento Ciudadano.

¡Viva la chapulineada!

¿La conversión habrá sido tanta que podrá defender en el senado las posturas de la izquierda mexicana, la laicidad en primer lugar, y combatir la reforma energética de Peña Nieto y el PAN, el partido en el que militó casi tres décadas y cuyas convicciones ideológicas lo hacen aparecer en su primer acto público como precandidato de Morena apelando a Dios?

Repitámoslo, las creencias religiosas son absolutamente respetables, pero deberán ser totalmente en privado para los funcionarios públicos, dirigentes partidarios y candidatos.

No es lo único criticable. En la vasta operación política diseñada por César Duarte para garantizar el triunfo de Enrique Serrano e impedir el triunfo de Javier Corral, Pérez Cuéllar jugó un muy importante papel, -y no tenemos a la mano evidencias concretas de tal aserto, pero sí la inferencia a partir de los hechos políticos- desde el momento en que Corral increpó a Duarte en la Cámara de Senadores.

El ex gobernador Duarte acusó a los hermanos de Corral de narcotraficantes, lo que le permitió extender la acusación al ahora gobernador.

Días después, sin elemento alguno, Pérez Cuéllar presentó una denuncia ante la PGR por esas razones. Y bien que sabía que los hermanos Corral habían purgado sus respectivas condenas, aunque sólo uno de ellos había sido encausado por tráfico de enervantes.

Lo sabía bien, había sido compadre de Javier Corral.

Hoy es la propuesta de Morena al Senado.

¡Qué lástima! Hasta pareciera un plan para impedirle a Morena acceder al segundo lugar de la votación y acceder, por lo tanto, a una senaduría.

[email protected]; Blog: luisjaviervalero.blogspot.com; Twitter: /LJValeroF

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2 de Octubre, no se olvida. Por Kamel Athie Flores

En 1968 yo cursaba el 3o año de la carrera en la Escuela Superior de Economía del IPN, en el glorioso Casco de Santo Tomás. En aquellos años el fantasma del comunismo recorría los países latinoamericanos, altamente influenciados por el triunfo de Castro en Cuba, y las hazañas guerrilleras del Ché Guevara. Leíamos el Capital de Carlos Marx el Libro Rojo de Mao Tsé Tung, en tanto que la propaganda de la Unión Soviética circulaba por todas las escuelas. El rock y los beatles vivían en su mejor momento.

Los años sesentas fueron un parteaguas a nivel mundial, por las diversas corrientes ideológicas prevalecientes que insinuaban la urgente necesidad de   grandes transformaciones sociales, teniendo como fondo las siguientes reivindicaciones: 1) Abolición del racismo, 2) No represión a las demandas sociales, 3) Libertad de expresión y 4) Apertura democrática. Este parteaguas tuvo como estigma la muerte de Martín Luther King y el magnicidio de Jhon F. Kennedy en Estados Unidos. En Francia y en China, movimientos estudiantiles fueron fuertemente reprimidos.

México no pudo sustraerse a ese entorno, pues tenía frescos el movimiento ferrocarrilero de Demetrio Vallejo, los asesinatos de Rubén Jaramillo y su familia en Morelos; la feroz represión de que fueron objeto los líderes comunistas Othón Salazar y Ramón Danzós Palomino. Enorme conmoción causó también el frustrado asalto al cuartel de Madera el 23 de septiembre de 1965.

Nuestra sociedad estaba sedienta de democracia y de libertad de expresión, cansada de gobiernos inconscientes e intolerantes, por lo que reclamaba ser escuchada, manifestándose de las más diversas formas que fueron invariablemente reprimidas.

En esos aciagos años,   nuestro país era cancha de juego para el espionaje internacional, por la guerra fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética. La CIA tenía vía libre y gozaba de la complacencia de la desaparecida Dirección Federal de Seguridad, quienes unieron esfuerzos contra la KGB que operaba desde la embajada rusa tratando de ganar espacios en un terreno que se antojaba fértil para el socialismo.

A principios de julio del 68, todos los mexicanos esperábamos con gran expectación la celebración de las olimpiadas. En México D.F. se hizo una gran movilización de los jóvenes de ambos sexos para apoyar el magno evento. Muchos amigos míos se enrolaron a esta noble causa, recibiendo a cambio la libre entrada el día de la inauguración en el estadio México 68.

Todo parecía marchar bien hasta el 23 de julio, fecha en la que estudiantes de la voca 5 se pelearon con estudiantes de la secundaria particular Isaac Ochoterena, riña que fue brutalmente reprimida por los granaderos. Esto encendió a los estudiantes, propiciando manifestaciones en contra del entonces regente General Corona del Rosal, quién intensificó la represión que entre otros eventos desembocó con el conocido bazukazo a la prepa 1 de San Idelfonso.

El ambiente se iba calentando de manera creciente, no sólo por la inconformidad de los estudiantes, sino por los operadores de la CIA y la KGB que tenían gente infiltrada en las filas estudiantiles. El 26 de julio se efectuó una marcha sin precedentes, encabezada por el rector de la UNAM Barros Sierra, la cual aglutinó a más de 300 mil manifestantes, incluyéndome a mi. Allí desfiló el Ing. Heberto Castillo, el pintor José Luis Cuevas y muchos intelectuales más.

Otros eventos trascendentes ocurrieron el 13 y 28 de agosto, días en que se realizaron marchas desde el casco de Santo Tomás y del monumento de la Revolución hacia el zócalo, en donde se escenificó una matanza múltiple de estudiantes, cuyas fotografías recorrieron el mundo, pues era grotesco ver como éstos eran embestidos por las tanquetas.

En las semanas siguientes los habitantes metropolitanos vivíamos momentos de expectación…”como si algo inesperado iba ocurrir”. A las olimpiadas nadie les hacia caso, era pista de otro circo.

El 18 de septiembre a las 10 de la noche, 10 mil soldados tomaban la ciudad universitaria y 1,500 estudiantes fueron detenidos. En la madrugada del 24 de septiembre, los politécnicos libramos una batalla casi cuerpo a cuerpo con los granaderos que intentaban tomar el Casco de Santo Tomás; les quemamos 23 autobuses y los expulsamos. A las 7 de la mañana entraron cerca de mil soldados y 150 paramilitares que tomaron las instalaciones.

El saldo fue por demás rojo, atraparon a 123 compañeros y 12 murieron; a algunos de los heridos los remataron en la Cruz Verde los grupos paramilitares. En mi salón éramos 23 compañeros, después del movimiento quedamos sólo 11.

El miércoles 2 de octubre, un grupo de 5 compañeros originarios de San Luis Potosí y Sinaloa, llegamos a la plaza de Tlaltelolco como a las 4.30 de la tarde, se estaba llenando rápidamente. Recuerdo que era una tarde oscura, nublada y húmeda; empezamos a observar como nos rodeaba el ejército poco a poco. Teníamos temor y el instinto nos indicaba que algo grave iba a ocurrir; nos percatamos que además de los soldados había gente extraña con guantes y pañuelos blancos. Después supimos que era el Batallón Olimpia.

Como a las 5 de la tarde tomó el micrófono el único orador del evento. Se trataba del compañero de la Escuela Superior de Economía de 24 años de edad, oriundo de Sinaloa, Florencio López Osuna. No bien había iniciado su discurso con muchas fallas de sonido e interferencias, cuando desde el edificio Chihuahua salieron múltiples disparos hacia la multitud. Se acabó el discurso y empezó la matanza de cientos de estudiantes, la cual se prolongó hasta el día siguiente con el cateo de cada uno de los departamentos de la unidad habitacional Tlaltelolco, tal como se ilustra en la película “Rojo Amanecer.”

Mis compañeros y yo dijimos “patas pa’ que las quiero” y corrimos rumbo a la colonia Exhipódromo de Peralvillo, en la calle de Adelina Paty, donde nos refugiamos en una sastrería cuya hija del dueño, era de Ciencias Políticas de la UNAM y nos albergó hasta el 3 de octubre por la tarde, saliendo del lugar uno por uno.

A finales de octubre acudí en la Colonia Del Valle a una conferencia de Carlos Madrazo, después de este evento afuera de mi casa me atraparon, pues los grupos paramilitares habían sustraído todos los archivos de la escuela, llevándome al campo militar No.1, donde permanecí cerca de tres meses. Los demás compañeros salieron hasta 1971.

 

Al paso de los años comprendí muchas cosas, por ejemplo que había muchos intereses en juego en el ámbito internacional; que la matanza la decidió Díaz Ordaz instruyendo a su Jefe de Estado Mayor, para que sus subordinados dispararan desde el edificio Chihuahua en contra de los soldados que estaban mezclados con los estudiantes y que comandaba el General Marcelino García Barragán, sin que este estuviera enterado de dichas instrucciones perversas del Presidente de la República.

Nuestro país ya es otro, con otros problemas, donde la corrupción e impunidad se han expandido escandalosamente; la pobreza también se ha ensanchado en las áreas urbanas y rurales; hemos avanzado en la democracia, pero ello no ha contribuido al bienestar de la sociedad…y el sistema político presidencialista parece haberse agotado. Estos, entre otros son los nuevos desafíos que tenemos los mexicanos… 2 DE OCTUBRE …NO SE OLVIDA.

[email protected]

 

 

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Hay país por Pablo Montaño

En nuestro momento más roto, en la hora más cruda y con la amenaza suspendida sobre nuestras ciudades y casas, nos damos cuenta que no estamos solos. Hay país.

Por meses y años nos han privado de toda identidad colectiva, dejando nuestro imaginario nacional a la rapiña de la auto-condenación: “México es corrupto. México no puede, es pobre, es inculto, está dividido, está indefenso…” Pero se equivocaban esas voces, esas voces que tantas veces fueron las nuestras; no veíamos la valentía y el coraje que existen en los pueblos de este país. Sin pedir permiso y sin esperar indicación alguna nos activamos para rescatarnos, para salvar a ese México que se le ha querido hundir.

La corrupción no es cultural, la solidaridad, sí. Entre el dolor por los fallecidos y el impacto de las imágenes de edificios colapsados; ha surgido un “sí se puede” cargado de sentido. Nadie nos va a rescatar si no lo hacemos nosotros mismos; nadie puede cambiar la tragedia en hazaña sino las mujeres y los hombres de ese México que parecía ausente y que ayer despertó y recordó que tenía hermanas y hermanos que necesitaban de él. La mezquindad no tiene lugar entre los brazos enlazados de estas mujeres y hombres. Aquí no caben los cínicos.

Que la fortaleza y la compasión que estamos mostrando no se olvide. Que estos días nos cambien para siempre y sigamos retirando el escombro que nos oprime como país. Que por años sigamos rescatándonos de la pobreza, de la violencia y de la desigualdad. Que reconozcamos en la cotidiana injusticia, la dramática impotencia y desesperación que hoy nos mueve a la acción. Que no volvamos a caer en la mentira que no somos y no podemos. Que no se nos olvide que hay país.

@Pabloricardo2

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AMLO y Venezuela por Victor Orozco

Una de las acusaciones más socorridas contra la candidatura de Andrés Manuel López Obrador es que pretende implantar en México un régimen igual o similar al de Venezuela.

Es eficaz. Porque muchísimos piensan que de triunfar viviríamos los mexicanos la inflación extrema, las carencias y las confrontaciones sociales paralizantes que se viven en la República Bolivariana. Declaro que votaré a favor de AMLO, si el escenario de candidaturas sigue como hasta hoy.

Considero que su proyecto ofrece la posibilidad de cambiar positivamente el rumbo nacional, al menos en un aspecto decisivo: erradicar la corrupción, el cáncer que corroe la estructura del estado y envenena a la sociedad. Al mismo tiempo considero que la defensa de esta propuesta política no va asociada a tomar partido por el gobierno venezolano.

Entiendo que el tema merece un debate profundo, sin embargo, con los elementos de juicio que me he allegado a lo largo de estos años, advierto que el régimen chavista, hoy dirigido por Nicolás Maduro, llegó a sus límites cuando la renta petrolera llenaba sus arcas y podía redistribuirla, haciendo menos injusta a la sociedad venezolana. Al igual que sus antecesores, los gobiernos corruptos que repartían los dólares entre los oligarcas, erró el camino o no pudo hacer lo necesario: desarrollar las fuerzas productivas propias y un mercado interno.

Este hecho lo hizo en extremo vulnerable a las acciones del imperialismo. Ahora, hay poco que repartir, hecho que se traduce en escasez, carencias y pobreza, salvo para la élites asociadas al extranjero o para la alta burocracia política y militar. No es con la estridente demagogia o con el uso del ejército, que el régimen venezolano podrá sortear la crisis. Por todo esto, estoy a favor de deslindar claramente los proyectos.

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El comentario Obligado: Miroslava. Por Caleb Ordóñez Talavera


Ya conocimos en miedo en su nivel más alto. Y nos aterramos ante imágenes infernales; cuando vimos cuerpos colgados en puentes, cabezas ser arrojadas y mensajes amenazantes.
En medio de una guerra en la que nadie nos preguntó si queríamos participar, pero de la que somos testigos silenciosos, amordazados y paralizados por el terror.

Caleb Ordóñez T.

Caleb Ordóñez T.

El sonido de las balas han sido nuestro diario pan durante años, vimos sangre correr por las calles, aquellas que un día fueron nuestras, pero que hoy las peleaban gente desconocida, asesinos despiadados.

Todo por una miserable cantidad de droga, la que ha podrido ideales, la que reduce a nada a quien la vende y la consume.

Conocimos de aquellos que en medio de la confusión sacaban raja política de la situación, movidos por el hambre de figurar y ganar algo a pesar del dolor del prójimo.
Y a pesar de todo eso, decidimos levantar la cabeza, reconstruir nuestros espacios y volver a creer en nuestras ciudades.

Hoy la amenaza sigue latiendo intermitentemente luego de la muerte de la periodista Miroslava Breach, mientras salía de su casa y se preparaba para llevar a su hijo a la escuela. Los ocho balazos perpetuados por manos de cobardes, su muerte no debe ser entregadada al olvido. Su legado de vida, su pasión por la verdad no puede ser en vano.

Como la de cientos de mujeres y hombres que luchan con causas justas y esos ideales se apoderan de su mente haciéndolos rehenes quizá de la utopía y los sueños de cambio, a favor de Los más pobres de los que menos oportunidades tienen, de los olvidados.

Hoy la unidad nos llama a no claudicar hasta exigir fuertemente, pero hacia adentro a lo más profundo de nosotros mismos, no podemos bajar la cabeza.

Nunca más paralizados por el miedo y la intimidación. Nunca más en silencio.

Descanse en paz Miroslava Breach pero que su sangre nos despierte, nos desafíe y llame a defender lo que es todavía es nuestro.

 

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